De emails y otros ofrecimientos

Después de leer lo que Lourdes escribe pienso, sinceramente, desde el fondo del corazón de teclas y circuitos; tras otras lecturas y reflexiones propias y ajenas, individuales y colectivas, públicas y privadas, confesables y necesariamente ocultas; después de experimentar y ser objeto de experimentación, de probar a tocar el sol y quemarme, de retirarme del fuego y helarme; digo, entonces, que creo que estamos perdiendo el norte…
o, quizás, lo esté perdiendo alguien por nosotros
o, puede ser, que no haya norte y todo valga y al final quede en un negocio más o menos fructífero;
porque, se me ocurre, tanta iniciativa educativa, tanta empresa, tanto colectivo preocupado, tanto enlázame que te enlazo, o mándame el resumen, o colabora con nosotros, o sigue este decreto que es el bien, lo bueno, lo necesario;
me pasa por la cabeza, a veces, que es posible que no respondan a mis intereses, ni a mi ideas, ni a mi deseos, sino a los de alguien
o algo
que no es de mi cuerda, que no trabaja en lo que yo trabajo.

(Lo anterior es un poco de diarrea mental sin sentido. En realidad, creo que ni siquiera tiene que ver con lo que Lourdes escribió)

La vuelta a clase de Forges

Ya hace unos días que apareció publicado en El país, pero no me resisto a compartir la tradicional viñeta de Forges de principio de curso:

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Dice Montesquieu…

… por boca de Uzbek, en las Cartas persas:

El defecto capital de los periodistas es que solamente de los libros nuevos hablan, como si fuera nueva la verdad. Me parece que hasta haber leído uno todos los libros antiguos no tiene motivo para preferir los nuevos.

Y yo pienso en los suplementos literarios de los periódicos y en cómo vamos sustituyendo en nuestras propuestas lectoras los clásicos de antes y los del siglo XX por la litertura llamada juvenil. ¿Realmente la verdad es nueva? ¿No hay valor en lo escrito, pensado y dicho más allá de diez años? Mi hija ha disfrutado como una enana este verano leyendo las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry, el viaje de Quatermain a las profundidades de África, el Libro de la Selva. Me decía ayer de vueta a casa: “Papá, el Pequeño Vampiro está bien, pero Tom Sawyer… ¡Uf, cuánto me ha gustado!”

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La felicidad. Luis de Camoens.

Me deja un comentario Manuel en el que me invita a participar en un meme sobre la felicidad. Se lo agradezco, porque siempre gusta que se acuerden de uno. Esto de los memes no me acaba de gustar, porque te obliga a seguir reglas y pasar la pelota a otros blogueros a quienes también obligas. Pero, por otra parte, me parecen interesantes estas cadenas por dos razones: la primera, porque cohesiona la blogocosa; la segunda, porque obliga a pensar y a escribir, y eso siempre es bueno.

Teniendo en cuenta lo anterior, voy a responder al meme, pero no voy a hacerlo; voy a tomar el tema, pero no voy a seguir las reglas (no te enfades, Manuel).

¿Qué me hace feliz? Pues muchas cosas que supongo todos compartimos: la familia, la tranquilidad, la contemplación de la naturaleza, la pereza, los piezas del puzzle que encajan. Y el descubrimiento de cosas.

Como ando metido en un proyectillo de Literatura Universal, llevo un estupendo mes de descubrimientos. El último ha sido Camoens, a quien conocía por sus Os Lusíadas (en portugués), aunque no por su obra lírica, en la que pueden leerse poemas escritos desde el más puro espíritu petrarquista hasta otros en los que afloran temas que lo hacen ser algo original. Entre sus poemas de amor me ha gustado mucho una glosa que habla de las perfecciones de su amada:

Vos, Señora, lo tenéis todo,
pero tenéis los ojos verdes.

Os dotó naturaleza
con la suma perfección;
que lo que en vos es un “pero”
es en otras gentileza.
El verde no se desprecia,
que ahora que vos lo tenéis,
son bellos los ojos verdes.
Oro o azul es mejor ,
y por él la gente se pierde;
pero la gracia de ese verde
le quita la gracia a cualquier otro color.

Además del amoroso, el poeta portugués se preocupa por el desconcierto del mundo…

A los buenos vi siempre pasar
en el mundo graves tormentos;
y, para espantarme más,
a los malos vi nadar
en un mar de contentamientos.
Pensando alcanzar así
el bien tan mal ordenado,
fui malo, y fui castigado:
así que para mí solo
va el mundo bien ordenado.

Y el paso del tiempo:

Mudan los tiempos, mudan voluntades,
se muda el ser, muda la confianza;
todo el mundo se compone de mudanza,
timando siempre nuevas cualidades.

Continuamente vemos novedades,
diferentes en todo de la esperanza;
del mal quedan las penas en el recuerdo,
y del bien, si hubo alguno, las saudades.

El tiempo cubre el suelo de verde manto,
que ya cubierto fue de nieve fría,
y en mí convierte el llanto en dulce canto.

Y, además de este mudarse cada día,
otra mudanza causa más espanto,
que no se muda ya como solía.

En fin, todo un descubrimiento que me hace feliz.

Para cumplir en parte con las leyes del meme, emplazo a quien esto leyere a continuarlo según su forma de entender. Se me ocurre que el caballero Cabanillas, el tigre Eduardo o el blogfesor Paco podrían decirnos algo sobre la felicidad.

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El primer bloguero, quizás

En el mundo analógico, creo que he dado con el primer autor de blogs. El problema es que él no lo sabía cuando escribió sus Ensayos.

Este es un libro de buena fe, lector. Desde el comienzo te advertirá que con él no persigo ningún fin trascendental, sino sólo privado y familiar; tampoco me propongo con mi obra prestarte ningún servicio, ni con ella trabajo para mi gloria, que mis fuerzas no alcanzan al logro de tal designio. […] Si mi objetivo hubiera sido buscar el favor del mundo, habría echado mano de adornos prestados; pero no, quiero sólo mostrarme en mi manera de ser sencilla, natural y ordinaria, sin estudio ni artificio, porque soy yo mismo a quien pinto. Mis defectos se reflejarán a lo vivo: mis imperfecciones y mi manera de ser ingenua, en tanto que la reverencia pública lo consienta. Si hubiera yo pertenecido a esas naciones que se dice que viven todavía bajo la dulce libertad de las primitivas leyes de la naturaleza, te aseguro que me hubiese pintado bien de mi grado de cuerpo entero y completamente desnudo. Así, lector, sabe que yo mismo soy el contenido de mi libro, lo cual no es razón para que emplees tu vagar en un asunto tan frívolo y tan baladí. Adiós, pues.

Lo escribió Michel de Montaigne en junio de 1580.

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La provocación en la blogosfera

Hace poco publicaba Forges en El País una viñeta sobre asunto blogosférico que Potachov reproducía en su blog.

Lo que en la viñeta viene a decirnos Forges es similar a lo que podía leerse en el ensayo de Andrew Keen, The cult of the Amateur, y que puede resumirse en esa cita que ha dado la vuelta al ciberespacio conocido:

Si equipamos a un número infinito de internautas con un número infinito de ordenadores sólo crearemos una masa infinita de mediocridad.

Pero la idea de Forges creo que va algo más allá. Así lo demuestra el estado de paz espiritual de los personajes en segundo plano, aliviados por el hecho de que el protagonista del texto haya encontrado un espacio hacia el que canalizar su mala leche o su estulticia o su ineptitud. Y es que Forges, frente a lo que piensan algunas personas como Rafa Robles, no está atacando la actividad de bloguear, sino la actitud de quienes utilizan los nuevos medios para hacer lo que siempre han hecho. Y no negarán que no hay ejemplos suficientes que demuestran que muchos asnos se encuentran tras los teclados.

Escucha una conferencia

Desde luego, esto de Internet está cambiando tantas cosas que ya casi no nos reconocemos. Hasta hace poco solamente podíamos escuchar las charlas en las que físicamente pudiésemos estar, pero la videoconferencia acabó con esa limitación o, si se quiere, amplió nuestras posibilidades de presencia física. Fantástico.

Pues bien, gracias a José Antonio Millán me acabo de enterar de que Internet no solamente permite romper la frontera del espacio, sino también la del tiempo. Porque en su blog Millán nos avisa de algo que igual ha pasado desapercibido, pero que tiene una enorme importancia cultural: la Fundación Juan March pone a disposición de todo el mundo los archivos de audio de los ciclos de conferencias realizados en Madrid desde 1975. Sí, podremos escuchar a buena parte de los mejores especialistas españoles en literatura, filosofía, historia, arte, economía, música. No puedo resistirme a dejaros la intervención de Gonzalo Torrente Ballester en torno a Pessoa y sus heterónimos que pronunció el 16 de junio de 1981. Que la disfruten.

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Aída Nízar, Internet y la estulticia nacional

Por si no lo saben, Aída Nízar ha publicado y, supongo, escrito un libro. En sí mismo esto ya es una tragedia, porque es lógico pensar que se habrán tenido que talar unos pocos árboles para que la obra en cuestión se venda en librerías. Pero no es la única.La tragedia continúa con las declaraciones de la autora, algunas de las cuales pueden leerse en el blog EzCultura. Allí podemos comprobar como el personaje -porque, sinceramente, creo que debe ser un personaje y no una persona- se sitúa a sí misma al nivel de otros escritores de éxito del panorama actual (que ya sé  que ninguno es para tirar cohetes, pero tienen otra cosita, hombre):

Estoy en la Feria del Libro el día en que firman los grandes: Boris Izaguirre, Zafón, Julia Navarro, Rosa Montero… Sé que hay muchos escritores noveles que no tienen la suerte que tengo yo de ser llamados por prensa, radio. Pero los emplazo a que llamen a mi editorial para ser publicados. Luchando todo se consigue.

Sin embargo no voy a referirme a su libro, puesto que no he tenido la fortuna de leerlo y no quisiera ser acreedor de su intolerancia:

no tolero que nadie diga nada negativo de mi libro si no lo ha leído.

Prefiero centrarme en algo que he leído algo más arriba:

Mi página web es una de las más leídas del Google.

Al encontrarme con esta frase no pude controlar mi mano derecha y ésta acabó llevándome a la web de la autora. La verdad, mucha lectura no es que haya, aunque algo puede encontrarse, pero no lo que cabe imaginar de una escritora de éxito. A mí me han interesado los consejillos de una luchadora, que me temo deben ser la columna vertebral de su libro. Estos aparecen organizados en torno a cuatro bloques objetivamente indispensables: trabajo, no deprimirse, belleza y la tele. Gran capacidad de síntesis, sin duda. Por ejemplo, en materia de trabajo es imposible renunciar a compartir con vosotros algo de lo que nos dice:

La segunda clave es: llevar una ropa que complemente tu personalidad buscando la armonía en tus complementos.

Y no seré yo, por supuesto, quien niegue la importancia que tiene la armonía de los complementos, auque sí podría decir algo del estilo de su prosa, pero no es el momento ni el lugar.

Pero ya me he salido del tema, que es lo que tiene el escribir llevado por el sentimiento. En esta entrada simplemente deseaba resaltar la confusión que la autora parece tener entre Internet y Google y que está tan generalizada. Me refiero a lo de que su web sea de las más leídas de Google. Dramático lo de la confusión, que no lo de la web ni el libro ni el personaje ni el mundo en que vivimos.

Me traslado de instituto

Pues hoy me lo han confirmado y, entre pedante e irónico, me ha dado por escribir una despedida y cierre de estos últimos ocho años pasados entre tizas y pizarras, risas y enfados, bromas y veras, ausencias y presencias…
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del baño,
en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostáljico…

Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jiménez, Poemas agrestes (1911).

Notas filológicas.-

(1) Donde dice ‘pájaros’, entiéndase amigos (masculino que incluye el femenino, precisión necesaria para que no se escandalicen las amigas).

(2) Donde dice ‘cantando’, léase ‘riendo, gritando, desayunando’ o cualquier otro gerundio de sentido equivalente. Incluso podría dejarse el mismo ‘cantando’, siempre y cuando sea “Fiel espada triunfadora”, “Popopopó”, la banda sonora de Piratas del Caribe o el “Chikichiki”.

(3) Donde aparece ‘huerto’ y ‘pozo’ pudiera aplicarse clave simbólica que sustituyese los términos por ‘rincón del Departamento junto a la ventana’ y ‘taza’, respectivamente.

(4) En la segunda estrofa, sustitúyase ‘campanas del campanario’ por ’sirena’.

(5) Interprétese la tercera estrofa en clave docente, estableciendo las necesarias y obvias correspondencias de los términos ‘morirán’ por ‘olvidarán’ (en el sentido cernudiano del término, evidentemente) y ‘pueblo’ por ‘centro’, con la intención de trascender la circunstancia concreta del autor y recontextualizar el sentido del poema.

(6) Repárese en lo atinado del último verso de la tercera estrofa en el que se alude a la pervivencia nostálgica de quien se va, pues nadie se va definitivamente (i.e. ‘Lola, reina mora’, ‘José Carlos’ y tantos otros que comparten conversaciones habituales de aquellos que permanecen, impasible el ademán).

(7) Téngase en cuenta que el término ‘nostáljico’ aparece a la manera juanrramoniana, y debiera pronunciarse con sonido fuertemente velarizado que refuerce la hondura del sentimiento de quien abandona un espacio físico y, sobre todo, humano, en el que ha crecido como profesor y, ante todo, como persona.

(8) Adviértase el contenido dramatismo de la estrofa que cierra el poema, en la que se asume la marcha hacia lugares desconocidos que no podrán ser ‘hogar’, pues ese futuro viene marcado por una triple carencia (árbol, pozo, cielo). Sin embargo, dicho acontecimiento negativo se ve compensado por la certeza del canto eterno y persistente de los pájaros. El mundo está ordenado. Los pájaros prevalecen.

Zafón muestra las nuevas tendencias en la literatura

Sin ánimo de polemizar (aunque dan ganas) y tan sólo de constatar la opinión de Vicente Luis Mora, creo que es muy interesante la lectura de la última entrada de su blog en la que comenta una entrevista realizada a Ruiz Zafón, el escritor de moda. Da qué pensar, y mucho.

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