Me deja un comentario Manuel en el que me invita a participar en un meme sobre la felicidad. Se lo agradezco, porque siempre gusta que se acuerden de uno. Esto de los memes no me acaba de gustar, porque te obliga a seguir reglas y pasar la pelota a otros blogueros a quienes también obligas. Pero, por otra parte, me parecen interesantes estas cadenas por dos razones: la primera, porque cohesiona la blogocosa; la segunda, porque obliga a pensar y a escribir, y eso siempre es bueno.
Teniendo en cuenta lo anterior, voy a responder al meme, pero no voy a hacerlo; voy a tomar el tema, pero no voy a seguir las reglas (no te enfades, Manuel).
¿Qué me hace feliz? Pues muchas cosas que supongo todos compartimos: la familia, la tranquilidad, la contemplación de la naturaleza, la pereza, los piezas del puzzle que encajan. Y el descubrimiento de cosas.
Como ando metido en un proyectillo de Literatura Universal, llevo un estupendo mes de descubrimientos. El último ha sido Camoens, a quien conocía por sus Os Lusíadas (en portugués), aunque no por su obra lírica, en la que pueden leerse poemas escritos desde el más puro espíritu petrarquista hasta otros en los que afloran temas que lo hacen ser algo original. Entre sus poemas de amor me ha gustado mucho una glosa que habla de las perfecciones de su amada:
Vos, Señora, lo tenéis todo,
pero tenéis los ojos verdes.
Os dotó naturaleza
con la suma perfección;
que lo que en vos es un “pero”
es en otras gentileza.
El verde no se desprecia,
que ahora que vos lo tenéis,
son bellos los ojos verdes.
Oro o azul es mejor ,
y por él la gente se pierde;
pero la gracia de ese verde
le quita la gracia a cualquier otro color.
Además del amoroso, el poeta portugués se preocupa por el desconcierto del mundo…
A los buenos vi siempre pasar
en el mundo graves tormentos;
y, para espantarme más,
a los malos vi nadar
en un mar de contentamientos.
Pensando alcanzar así
el bien tan mal ordenado,
fui malo, y fui castigado:
así que para mí solo
va el mundo bien ordenado.
Y el paso del tiempo:
Mudan los tiempos, mudan voluntades,
se muda el ser, muda la confianza;
todo el mundo se compone de mudanza,
timando siempre nuevas cualidades.
Continuamente vemos novedades,
diferentes en todo de la esperanza;
del mal quedan las penas en el recuerdo,
y del bien, si hubo alguno, las saudades.
El tiempo cubre el suelo de verde manto,
que ya cubierto fue de nieve fría,
y en mí convierte el llanto en dulce canto.
Y, además de este mudarse cada día,
otra mudanza causa más espanto,
que no se muda ya como solía.
En fin, todo un descubrimiento que me hace feliz.
Para cumplir en parte con las leyes del meme, emplazo a quien esto leyere a continuarlo según su forma de entender. Se me ocurre que el caballero Cabanillas, el tigre Eduardo o el blogfesor Paco podrían decirnos algo sobre la felicidad.
Tags Technorati: camoens, meme, poesía, literatura, siglo XVI, petrarquismo, tiempo
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