Poesía satírica y burlesca en los Siglos de Oro

José María González-Serna
 
 

Declaración de intenciones

  1. 1.Incluimos aquí textos poéticos de los siglos XVI y XVII.

  2. 2.No queremos ser exhaustivos.

  3. 3.Esperamos que sirvan para pasar un buen rato.

  4. 4.Esperamos que nuestros alumnos comprendan que en el Siglo de Oro no solo se habla de cosas grandiosas, de amores frustrados o de problemas morales tremendos.

  5. 5.Que cuando se habla de tremendos problemas morales, también puede hacerse de forma humorística.

  6. 6.Que todo esto sirva para que nuestros alumnos lean algo más que la prensa deportiva.

  7. 7.Que de una vez por todas nuestros alumnos sepan lo que es un soneto.

  8. 8....Y una hipérbole.

 

Conceptos

Cuando se habla de poesía satírica y burlesca es corriente referirse a un tipo de literatura donde predomina un componente crítico y un componente humorístico como rasgos comunes a ambas manifestaciones.

R. Jammes intentó diferenciar ambas modalidades, señalando como poesía satírica aquella que tuviera una raíz moral, mientras que denominaba burlesca a todas las formas que presentan una actitud inconformista del autor o un cierto regusto por envilecer la realidad.

Dentro de todas estas manifestaciones podríamos intentar hacer una clasificación según aquello que sea el objeto de la crítica del poeta:

  1. a.Estamentos o grupos sociales: la corte, los políticos, los ricos (dentro de las cuales podríamos diferenciar un subgrupo en el que el dinero se convierte en el objeto de crítica) o, incluso, los pobres.

  2. b.Las profesiones: médicos, sastres, alguaciles o escritores (donde podríamos incluir el combate literario que se produce entre Quevedo, Lope de Vega y Góngora), entre otros.

  3. c.Los ideales renacentistas: el heroísmo, el amor o la mujer (donde encontramos un importante grupo de poemas).

  4. d.La creación literaria.

  5. e.La propia vida, y su consecuencia, la muerte, también se convierten en diana para los dardos barrocos.

Las causas de esta actitud hay que buscarlas en un carácter esencial de la época, como es la actitud desengañada del artista, su desilusión ante lo que la realidad de su tiempo puede ofrecerle.