Unos cuerpos son como flores

 

Unos cuerpos son como flores,

Otros como puñales,

Otros como cintas de agua;

Pero todos, temprano o tarde,

Serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden,

Convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre.

 

Pero el hombre se agita en todas direcciones,

Sueña con libertades, compite con el viento,

Hasta que un día la quemadura se borra,

Volviendo a ser piedra en el camino de nadie.

 

Yo, que no soy piedra, sino camino

Que cruzan al pasar los pies desnudos,

Muero de amor por todos ellos;

Les doy mi cuerpo para que lo pisen,

Aunque les lleve a una ambición o a una nube,

Sin que ninguno comprenda

Que ambiciones o nubes

No valen un amor que se entrega.

 

Los placeres prohibidos (1931)

Contenido y diseño: José Mª González-Serna Sánchez (2002)