Si
todo fuera dicho
Y
entre tú y yo la cuenta
Se
saldara, aún tendría
Con
tu cuerpo una deuda.
Pues
¿quién pondría precio
A
esta paz, olvidado
En
ti, que al fin conocen
Mis
labios por tus labios?
En
tregua con la vida,
No
saber, querer nada,
NI
esperar: tu presencia
Y
mi amor. Eso basta.
Tú
y mi amor, mientras miro
Dormir
tu cuerpo cuando
Amanece.
Así mira
Un
dios lo que ha creado.
Mas
mi amor nada puede
Sin
que tu cuerpo acceda:
Él
sólo informa un mito
En
tu hermosa materia.
Vivir sin estar viviendo (1949)