Comprender a Antonio Machado
José María González-Serna
 
Temas recurrentes

Según Carlos Bousoño, el tema fundamental y general de la obra poética de Antonio Machado es

"la temporalidad del mundo y del hombre",

ya que esta puede explicar de alguna manera los temas particulares de cada uno de sus libros:

  1. -La angustia provocada por la contemplación del discurrir temporal que nos lleva a la muerte.

  2. -El problema de la existencia de Dios y del sentido de la vida humana.

  3. -La implicación del hombre en los asuntos de SU tiempo: lo social, lo político y lo amoroso.

Veamos ahora algunos de los temas más detenidamente.

El problema existencial

El conjunto de temas del paso del tiempo que conduce a la muerte marca toda la obra poética de Antonio Machado. De esa idea, como ya hemos visto, parten la mayoría de sus símbolos y motivos temáticos.

La presencia de la muerte será, por tanto, obsesiva en sus poemas, hasta el punto de que la propia vida se ve como una amenaza, puesto que encierra la muerte como consecuencia inevitable. Esto explica el tono de tristeza, angustia y melancolía que tiñe la literatura de Machado.

De cualquier forma, la visión de la muerte es diferente en sus libros. En Soledades, la muerte no es todavía una experiencia real, sino que es una "experiencia aprendida en los libros", como dice Ricardo Gullón en Una poética para Antonio Machado. La expresión de la muerte en Soledades continúa y se ciñe estrictamente al tratamiento de ese tema a lo largo de la historia, siendo la referencia fundamental Jorge Manrique y sus Coplas por la muerte de su padre:

"Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar

que es el morir"

En Campos de Castilla, en cambio, el tratamiento de la muerte es más personal, más original, porque ahí sí encontramos una muerte realmente vivida. Machado ha sentido en carne propia la muerte (paisaje castellano, historia de Castilla y, sobre todo, muerte de Leonor) y ya no necesita seguir a los modelos literarios del tema.

Relacionado con este tema de la muerte encontramos otros, como es el caso del problema de Dios y de la religión. La actitud de Machado ante Dios es similar a la de Unamuno (recordad la figura de Manuel Bueno en San Manuel Bueno, mártir): constante lucha consigo mismo, lucha entre la imposibilidad de creer y el deseo, la necesidad, de creer para dotar de sentido a la vida. Un verso del autor creo que puede resumir su actitud:

"Siempre buscando a Dios entre la niebla"

Este deseo de encontrar a Dios para justificar la existencia humana explicará también su posición ante la religión y los ritos. Machado creerá en una religión de la vida, que de sentido a la vida; creerá, por tanto, en la religión de Cristo resucitado, no en la del Cristo muerto en la cruz (ver La saeta).

El sentimiento amoroso no aparece con claridad en sus poemas, porque Machado lo usa siempre en función o en relación con otras preocupaciones que le interesan más (melancolía, fluir del tiempo, tristeza, soledad, etc...).

La mujer en los poemas de Machado presenta tres tratamientos diferentes que corresponden con tres momentos distintos de su trayectoria poética:

1. Mujer abstracta.-

Aparece en Soledades. La mujer no es real, es una aparición o un deseo que nunca llega realizarse (ver los poemas Amada, el aura dice... y Yo voy soñando caminos, entre otros).

La mujer aparece en estos poemas como símbolo del estado de angustia y soledad del que nunca ha conocido el amor.

2. Mujer concreta: Leonor.-

A partir de Campos de Castilla encontramos en sus poemas una mujer concreta. Ya no es una aparición o un deseo. Pero Machado no usará la figura de su esposa como objeto amoroso, sino como excusa para reflexionar sobre el dolor, el tiempo y la muerte o la esperanza de una posible resurrección que justificara la vida humana (todos los poemas dedicados a Leonor en Campos de Castilla están en esta línea).

3. Mujer concreta: Guiomar.-

La figura literaria de Guiomar está inspirada en Pilar Valderrama, mujer con la que mantuvo Machado una relación sentimental en sus últimos años. Poemas dedicados a Guiomar aparecerán a partir de Nuevas Canciones, y en ellos sí aparecerá por primera vez en la obra de Machado un verdadero sentimiento amoroso. En estos versos aparecen las únicas notas eróticas de la literatura machadiana.

En cualquier caso, la presentación de esta relación amorosa es bastante literaria y poco real, ya que nos presenta a Guiomar como una diosa, a él mismo como su trovador, y a la experiencia amorosa como una "dulce herida". Este planteamiento entra de lleno en el tópico de la literatura amorosa provenzal.

El amor y la mujer

En el tratamiento de este tema podemos señalar tres momentos distintos en su poesía:

Lamento por la decadencia de España.

Aparece aquí una visión muy negativa de Castilla (como símbolo de España), de su paisaje, de su historia y de sus gentes. Es la "Castilla de la Muerte", marcada por la violencia, por la envidia, por la soberbia (Ver los poemas Por tierras de España, La tierra de Alvargonzález y El dios ibero).

Las gentes que pueblan esta "Castilla de la muerte" son todos ellos personajes negativos:

  1. -El hombre malo del campo y de la aldea.

  2. -El loco.

  3. -El criminal.

  4. -El blasfemo.

  5. -Los parricidas.

  6. -El incendiario. Etc...

Visión tierna y comprensiva.

En un segundo momento, la visión negativa anterior se transforma en ternura y comprensión. Machado ha descubierto el paisaje y lo ha llegado a amar profundamente. Ahora nos ofrece en sus poemas una visión muy subjetiva de Castilla y lo castellano, en la que funcionará asociada a valores positivos.

Las dos Españas.

Una tercera perspectiva del problema de España la encontraremos en la manifestación de la esperanza en el futuro, en las nuevas generaciones que se opondrán a la "España de la Muerte". Se trata del motivo de las dos Españas que tanto éxito ha tenido después:

Ya hay un español que quiere

vivir y a vivir empieza,

entre una España que muere

y otra España que bosteza.


Españolito que vienes

al mundo, te guarde Dios.

Una de las dos Españas

ha de helarte el corazón.

El tema de España