El siglo XVIII y la Ilustración

Literatura Ilustrada

Corrientes literarias

  • Postbarroco. Pretende continuar el estilo, técnicas y temas que fueron característicos del movimiento barroco durante el Siglo XVII. Literariamente no aporta nada nuevo ni de especial calidad.
  • Neoclasicismo. Movimiento que se caracteriza por aplicar las ideas propias de la Ilustración y por buscar un regreso a los valores clásicos griegos y romanos. Los rasgos que definen esta corriente podemos resumirlos en los que siguen:
    • Vuelta al mundo clásico.
    • Sometimiento a las reglas de creación literaria (principalmente a las de Aristóteles).
    • Entienden que el arte y la literatura deben buscar la utilidad.Goya: Saturno devorando a sus hijos
    • Eliminación de la obra de arte de los sentimientos desbordados.
    • Imitación de la naturaleza.
  • Prerromanticismo. Corriente que anticipa el Romanticismo del Siglo XIX al dar prioridad a los sentimientos por encima de la razón. Esa prioridad que cobran los sentimientos explica la aparición, entre otros, del terror ("el sueño de la razón produce monstruos"). También es característico de esta corriente la ambientación de las obras en una naturaleza estridente, macabra o desbordada: días de tormenta, noches oscuras y tenebrosas, cementerios, ruinas, etc... Esta ambientación será la típica del movimiento romántico.
Sobre las corrientes artísticas citadas debemos hacer algunas matizaciones:
  • En primer lugar, hemos de saber que el Postbarroco ocupa la práctica totalidad de la primera mitad del Siglo XVIII.
  • En segundo lugar hay que tener en cuenta que en los últimos años del siglo coexisten la corriente neoclásica y la prerromántica. Esta coexistencia no es solo en el tiempo, sino que se da incluso en la obra de algunos escritores, como es el caso de José Cadalso que tiene una parte de su obra que coincide con lo que llamaremos Neoclasicismo (las Cartas marruecas, por ejemplo), y otra parte de la misma a la que podemos llamar prerromántica (las Noches lúgubres).

La prosa

El género literario más importante de la prosa del siglo XVIII es el ensayo, ya que, como hemos visto, los rasgos que predominan en esta época se desarrollan mejor con la exposición teórica de ideas, pensamientos y críticas. Entre los ensayistas más conocidos de la época hay que resaltar a Feijoo y a Jovellanos.

El ensayo ilustrado tuvo un cauce de difusión muy importante en los periódicos. Aunque habían aparecido esporádicamente en siglos anteriores, es durante el XVIII cuando se produce un desarrollo pleno del periodismo. La rápida divulgación de la prensa escrita (gracias a una lectura cómoda y barata) tuvo dos consecuencias:
  • La toma de conciencia de la importancia de una información sistemática.
  • El reconocimiento por parte de los gobiernos de la capacidad de influencia del periodismo en la opinión pública.
La finalidad de los periódicos del siglo XVIII no pudo ser informativa (dadas las dificultades de comunicación y lo tardío de la llegada de las nuevas noticias), sino que fue educativa y divulgativa.

Las obras que adoptan forma de carta, bien sea dirigidas a personas reales, bien a personajes ficticios, se convirtió en un género muy abundante durante el siglo XVIII, ya que servía perfectamente para ejercer la crítica de costumbres, comportamientos e ideas. De entre todos los autores de literatura epistolar hay que destacar al gaditano José Cadalso. Pulsa sobre el enlace siguiente para saber más sobre su obra epistolar.

Las cartas marruecas, de José Cadalso.

La poesía

La poesía española durante el siglo XVIII se adapta a diferentes tendencias:
  • Poesía postbarroca. Este tipo de poesía se da durante toda la primera mitad del siglo. Se trata de una continuación de la poesía barroca y una imitación constante de los maestros de ese movimiento: Góngora y Quevedo.
  • Poesía rococó. Entre 1750 y 1770 aproximadamente nos encontramos con una nueva forma de hacer poesía que recoje ya las nuevas tendencias europeas. Los rasgos que la definen son:
    • Enfrentamiento con el estilo barroco.
    • Vuelta a los modelos clásicos (griegos y romanos) y del Renacimiento español.
    • Los temas más destacados son:
    • Pastoriles.
    • El amor, visto de una forma sensual y tierna
    • Los placeres de la vida: el vino, las fiestas, el cuerpo femenino, etc...
    • Numerosas innovaciones métricas.
  • Poesía ilustrada. Desde 1770 hasta 1790, aproximadamente, la poesía española del XVIII se llena de los grandes temas que preocupan a los ilustrados: la amistad y la solidaridad, la búsqueda de la felicidad y del bien común, la importancia de la educación, el papel de la mujer en la sociedad y la crítica de las costumbres. Aparte de lo anterior, la poesía de este período presenta otros caracteres:
    • Sometimiento a las reglas de arte. Los autores de la època piensan que existen unas normas que marcán lo que debe ser una obra literaria correcta.
    • La finalidad de la poesía entienden que debe ser didáctica. Esto explica la abundancia de fábulas, género muy útil para conseguir el ideal ilustrado de "enseñar entreteniendo".
  • Poesía prerromántica. En los últimos años del siglo empiezan a aparecer autores y obras en las que se expresa de un modo directo los sentimientos más íntimos sin someterse a las normas preestablecidas. Los caracteres que la definen pueden ser:
    • Los temas más característicos son la soledad, el fracaso amoroso, la muerte.
    • La ambientación tenebrosa (tumbas, ruinas, noches tormentosas y misteriosas).
    • Lingüísticamente se caracterizan por la abundancia de exclamaciones, apóstrofes...

El teatro

Como sucedía con la poesía, durante toda la primera mitad del siglo las formas teatrales que predominan son herederas del Barroco, tanto en temas como en formas.
En la segunda mitad del siglo aparecerá lo que denominamos teatro neoclásico. Los caracteres que lo definen son los que siguen a continuación:
  • Intención didáctica. Para los ilustrados el teatro constituía el mejor medio de propaganda de sus ideas de reforma de la sociedad.
  • Sometimiento a las reglas. Algunas de las reglas que se aplicaron en la época son:
  • El argumento representado debe respetar la verosimilitud.
  • Guardar el decoro: los personajes deben comportarse, hablar y actuar de acuerdo con su sexo y condición social.
  • Respetar las unidades de lugar, tiempo y acción.
  • No mezclar tragedia y comedia.
  • No presentar escenas violentas, sino narrarlas en escena cuando sea el caso.
  • No situar más de tres personajes en escena a la vez, y no dejarla nunca vacía.
  • Eliminar el personaje del gracioso.
  • Utilizar un lenguaje claro.
Entre los escritores más destacados encontramos a Leandro Fernández de Moratín, autor, entre otras, de El sí de las niñas. Para saber más sobre esta obra, pulsa sobre el siguiente enlace:

El sí de las niñas, de L. Fernández de Moratín