J  u  l  i  o    C  é  s  a  r

Joseph Leo Mankiewicz, 1953

Los tribunos

    Cargo político o militar de la antigua Roma que se refería bien a un magistrado encargado de defender los intereses de la plebe (tribuno de la plebe), bien a un tipo de oficial de rango superior en el Ejército romano (tribuno militar).

    El tribuno militar.-

    En la organización tradicional de los ciudadanos romanos, el dirigente de los soldados que procedían de cada una de las tres tribus romanas se llamaba tribunus clerum (comandante de los jinetes). Desde el 444 hasta el 367 a.C., se eligió a los tribunos militares con poderes consulares, para sustituir a los cónsules y magistrados. Durante la República romana, seis tribunos militares actuaron como oficiales superiores de las legiones romanas. Después del 362 a.C. fueron elegidos anualmente por el pueblo, en las comitia tributa (asambleas de tribus). Su número aumentó, de forma gradual, hasta los veinticuatro y los cónsules podían nombrar a más. Sin embargo, hacia el final de la República, el mando en el campo de batalla se confió a un oficial cualificado, y los tribunos actuaron como estado mayor honorario del general. La elección a tribuno militar fue un medio para obtener cargos públicos más altos.

    El tribuno de la plebe.-

    Durante el periodo más antiguo, todas las gratificaciones y privilegios del gobierno de Roma los controlaban los patricios, mientras la plebe, que constituía la mayoría de la población, tenía que soportar el peso de los impuestos y el servicio militar. Tras la sublevación de la plebe en el 494 a.C., esta situación, en parte, cambió cuando ésta obtuvo el derecho a elegir a sus propios magistrados, llamados tribuni plebis (tribunos de la plebe), para representar sus intereses. A pesar de que en un principio sólo existían dos tribunos de la plebe, hacia el 450 a.C. ya habían llegado a diez.

    Los tribunos de la plebe disfrutaron de tres privilegios importantes: el derecho a defender a un miembro de la plebe de cualquier acusación, el derecho a vetar cualquier medida propuesta por el Senado romano, y la inviolabilidad personal durante el desempeño de su cargo. Estos tribunos extendieron de forma gradual los derechos políticos a todo el pueblo. Los emperadores romanos también tomaron el título de tribuno y de esta manera adquirieron los derechos constitucionales de los tribunos y su popularidad. El cargo en sí perdió de forma progresiva su importancia, aunque continuó existiendo hasta la disolución del Imperio romano de Occidente en el siglo V d.C.

 

(c) José Mª González-Serna Sánchez

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