La
Virgen y el ciego
Camina la Virgen pura (bis) de Egipto para Belén,
en la borriquita mansa, que le compró San José;
lleva al Niño entre los brazos; el Santo camina a pie;
en medio del camino, el niño tenía sed.
-No pidas agua, mi vida, no pidas agua, mi bien,
que los ríos vienen turbios y no se puede beber-.
Más arriba, en aquel alto, hay un rico naranjel;
el hombre que lo guardaba, es un viejo que no ve.
-Por Dios te pido, buen viejo, así Dios te deje ver,
que me des una naranja, que mi niño tiene sed-.
-Entre usted, Señora, y coja las que hubiere menester-.
La Virgen, como prudente, le cogió tan sólo tres;
el Niño, como era niño, no cesaba de coger.
Camina la Virgen pura, ya el ciego comienza a ver.
-¿Quién ha sido esa señora, que me hizo tanto bien?-.
Era la Virgen María, que camina hacia Belén.
(Versión de Ana González. Recogida en Mayo de 1994 en Prado del Rey, Cádiz)