Gerineldo
-Gerineldo, Gerineldo, Gerineldito querido,
quién estuviera esta noche tres horas a tu albedrío-.
-Porque soy tu criado te quieres burlar conmigo-.
-No es mentira, Gerineldo, que es verdad lo que te digo-.
A la una se acuesta el rey, y a las dos está dormido,
y a eso de la una y media, su padre los ha sorprendido.
-¿Quién será ese traidor que con mi hija ha dormido?-.
-Soy el conde Gerineldo, que quiere ser su marido-.
Y la espada de su padre entre los dos dormidos.
(Versión de Carmen Barrera. Recogida en Mayo de 1994 en Prado del Rey, Cádiz)