L u c e s  d e  B o h e m i a:  G é n e r o

 

Luces de bohemia adquiere forma de texto dramático, pero algunos datos nos hacen pensar que cuando fue escrita Valle no pensaba seriamente en la posibilidad de su representación. Pensemos en los siguientes hechos: 

§       La multiplicidad de espacios dramáticos hacían prácticamente imposible la representación de la obra con las técnicas dramáticas de 1924.

A pesar de lo dicho, no debemos pensar que Luces de bohemia no sea verdadero teatro. Lo que sucede es que el concepto teatral de Valle es, quizás, demasiado “moderno”, supera a los usos corrientes en su época. Para Francisco Ruiz Ramón, Valle-Inclán anticipa lo que en la segunda mitad del siglo XX se ha llamado “teatro en libertad”. 

Una vez establecido que estamos hablando de puro teatro se nos plantea el problema de la clasificación de la obra dentro de un determinado género dramático. En el texto podemos encontrar rasgos que nos permiten la inclusión de la obra dentro de diferentes tipos. Veámoslo más detenidamente. 

a)     Luces de bohemia como tragedia.- 

§       El argumento en el que se nos presenta a un protagonista que se enfrenta con su destino que le supera.

§       El final trágico. La muerte del protagonista.

§       Era característico de la tragedia el que sus personajes principales pertenecieran a las clases nobles, y Máximo Estrella pertenece a la aristocracia, si bien a la aristocracia intelectual.

§       El lenguaje en muchos momentos de la obra alcanza altas cotas de dificultad, trabajo y selección. 

b)     Luces de bohemia no es una tragedia.- 

Frente a los rasgos anteriores, nos podemos encontrar también con elementos que nos hacen negar la posibilidad de estar ante una tragedia: 

§       Junto a la lengua culta encontramos un lenguaje coloquial e, incluso, vulgar.

§       Frente a la nobleza intelectual de Max hayamos en la obra una mayoría de personajes que pertenecen a las clases bajas, tanto socialmente hablando como intelectual y moralmente.

§       Aunque hay pasajes trágicos en la obra (pensemos en la escena XI, por ejemplo), también abundan los cómicos y humorísticos. 

Como conclusión, hemos de determinar que nos es imposible incluir la obra dentro de alguno de los géneros teatrales clásicos. La razón de esta dificultad nos la da el propio autor en la escena XII: 

MAX.- La tragedia nuestra no es una tragedia.

LATINO.- ¡Pues algo será!

MAX.- ¡El esperpento!

Valle-Inclán es consciente de lo inclasificable de su obra, de ahí la denominación que nos propone: el esperpento. ¿Ha inventado un nuevo género dramático?

En realidad, para Valle el esperpento no es un género dramático, sino una forma de ver el mundo, una nueva (¿nueva?) estética. En una entrevista de 1928 el autor nos dice que él entiende que hay tres formas diferentes de ver el mundo: 

§       De rodillas.- La realidad aparece enaltecida y los personajes se ven como héroes superiores. Esta es la forma que adopta la épica y la tragedia clásica.

§       En pie.- Los personajes se nos presentan como nuestros hermanos. Es la forma, por ejemplo, de Shakespeare.

§       Levantado en el aire.- Los personajes se ven como peleles o fantoches. Esta es la propia del esperpento. 

Por tanto, el esperpento consiste en la deformación, en la degradación de la imagen que tenemos de la realidad con el objeto de mostrarnos su verdadero rostro: lo grotesco y absurdo de la vida, de la vida española contemporánea, concretamente. 

Pero ya hemos dicho más arriba que el esperpento no es una forma exclusivamente dramática y también hemos puesto en duda el que sea creación exclusiva de Valle-Inclán. En otra sección de esta unidad hemos expuesto cómo hay puntos de contacto entre lo que hace Valle en Luces de bohemia y lo que han hecho otros artistas, y hemos hablado, por tanto, de que Valle se incluye en una tradición de la deformación, si queremos llamarla así. Recordemos algunas de las posibles fuentes del esperpento: 

§       En pintura: El Bosco, Goya o Solana (contemporáneo de Valle).

§       En literatura: Quevedo, el expresionismo, la literatura paródica.

§       En cine: la escuela expresionista alemana, por ejemplo. 

Además no es una forma exclusivamente dramática porque Valle empleará rasgos esperpénticos en otras obras suyas, como sucede en la novela Tirano Banderas; y esos mismos rasgos nos los vamos a encontrar en obras de novelistas posteriores, como es el caso de Camilo José Cela, quien los empleará con asiduidad en La colmena, por ejemplo. 

El esperpento es, pues, una forma de enfrentarse con la realidad degradándola, deformándola. Para conseguir este objetivo, Valle emplea un conjunto de técnicas que Alonso Zamora Vicente (ver bibliografía) ha sistematizado: 

a)     Distorsión de la realidad, conseguida por dos procedimientos contrarios: el enaltecimiento que encierra una amarga ironía (escena IV, pp. 73 y 82 de la edición de Austral), o bien la degradación (escena II, p. 49).

b)     La humanización de animales que nos los presentan como seres humanos o compartiendo la vida con los seres humanos (escena VIII, p. 118).

c)     La animalización de los hombres (Latino presentado como un buey que da calor, por ejemplo).

d)     Cosificación de los hombres, al presentarnos a algunos personajes en función de objetos, despersonalizándolos y degradándolos (escena III, p. 70).

e)     Muñequización: deformación de los personajes, que nos son presentados como muñecos, títeres o fantoches (escena II, p. 49 y escena IV, p. 81).

f)      Literaturización. Este recurso ya ha sido comentado en otra sección (Origen) y consiste en el uso de material procedente de otras obras propias o no, o bien de personajes extraídos del mundillo de la literatura.

g)     El lenguaje también se deforma y retuerce en la obra, mezclando constantemente lo culto y lo popular, los diferentes registros de lengua, usándolo como un mecanismo que identifica y caracteriza a algunos personajes (pensemos en el “Max, no pongas estupendo” de Latino, en el “admirable” de Rubén o en el “Válgame un santo de palo” de don Filiberto).