L u c e s  d e  B o h e m i a:  L e n g u a 

 

El rasgo lingüístico predominante en la obra es la variedad de registros utilizados. Vamos a dividir su estudio en dos partes. 

1.     La lengua de los diálogos.- 

Es una compleja elaboración sobre la base del habla madrileña de las clases más populares que ya se usaba en las comedias de costumbre de su época. Sobre esa base lingüística introduce Valle-Inclán: 

a.      Gitanismos (parné, mulé, chanelo, gachó, etc...).

b.     Cultismos y retoricismos, que son herencia del modernismo canónico, y que le sirven para hacer parodia del lenguaje pedante.

c.      Empleo de “muletillas” que sirven para identificar a algunos personajes.

2.     La lengua de las acotaciones.- 

También aquí vamos a encontrar la fusión entre lo culto y lo popular. Entre los recursos más corrientes podemos destacar: 

a.      Las rimas internas (pp. 61 –periodista y florista-  y 77 –versallesco y grotesco-).

b.     Las plurimembraciones y enumeraciones (pp. 73, 77, 106).

c.      Las sinestesias: “borrosos diálogos”, “temblor verde y macilento”.

d.     Comparaciones, metáforas y metonimias.

e.      El uso de imágenes plásticas sorprendentes. 

Junto con los recursos anteriores es de destacar el empleo de una sintaxis muy quebrada, en la que son muy abundantes los signos de puntuaciones que separan multitud de proposiciones subordinadas (acotación de la p. 60, escena III), incisos, frases nominales, etc...